miércoles, 25 de septiembre de 2013

Silvestre and happy


Acabo de volver de mi voluntario retiro campestre. Nada de internet (ni en el móvil), unos pocos canales de tele (que resultan ser suficientes), un tiempo maravilloso , un silencio que quienes lo rompen lo hacen aún mejor (pajaritos, rumor de hojas de árboles, grillos por la noche y el ladrido alegre de los peludos) y todo el tiempo del mundo para leer (me estoy zampando Misión Olvido de María Dueñas y estoy enganchadísima).



Lo dicho, acabo de volver y he rumiado improperios todo el camino desde la parada de autobús hasta el portal de casa. Me sobraba gente, me sobraba ruido, me sobraban muchas cosas después de que durante 5 días tener una camiseta de tirantes limpia, un biquini y una tableta de chocolate era todo lo que necesitaba para andar feliz. Sólo ha logrado reconciliarme con la civilización el paquete de madalenas de oferta en la panaderia y el baño de agua hirviendo que me he pegado.




He comido tomates recogiéndolos directamente de la tomatera.


Me he hecho una tortilla robándoles los huevos a las gallinas rockeras que están de un subidillo que pa qué.



He comido pan de un panchón de centeno durante 3 dias saboreándolo y compartiendolo con Lupe, la devora pan.


He visto la luna cuando ya había amanecido y las estrellas en un cielo negro y despejado.


Me he sentado al fresco con un gato acatarrado enroscado a mi espalda sin ningún rencor después de perseguirle todo el día con kleenex y una jeringuilla cargada de mucosan.




Y me he bañado en una piscina hinchable grandota después de quitar un millón de mosquitos.

De vez en cuando es bueno ser silvestre.


Love and kisses,

Fani

6 comentarios:

  1. Qué envidia. Me encanta desconectar así, lo echo de menos. Lo que sí que he hecho es perseguir al gato con una jeringuilla, en mi caso llevaba antibiótico para el catarro. Un besín.

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  2. Eso me pasa a mi cuando dejo el pueblo y me voy a Oviedo, cada vez me cuesta más porque realmente para ser feliz se necesita muy poco. Un beso.
    http://www.solaanteelespejo.blogspot.com.es/

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  3. Está bien ser silvestre de vez en cuando, sí, volver con las pilas cargadas y sin estrés. Pero es que para apreciarlo de verdad, es imprescindible volver, jeje.
    Ya me he fijado en ese libro varias veces y me está llamando la atención. Normalmente estoy en contra de los libros que se hacen best sellers, pero con El tiempo entre costuras me lo leí por casualidad y me gustó, así que lo mismo pruebo con éste.
    Bsitoss

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  4. pufff, según lo cuentas aquello es lo más parecido al paraíso!

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  5. No quisiera decepcionaros, pero a mi me gustó bastante más el primero "El tiempo entre costuras".
    Y ¡si! ningún tomate que puedas comprar sabe como los de la huerta propia (o ajena si tienes confianza), ni hay silencio mas relajante que los ruidos del campo, ni oscuridad mas lúminosa que una noche de estrellas sin luces de ciudad que te impidan ver las constelaciones....me voy a otra cosa que me estoy poniendo de un cursi insufrible.
    Celebro que estes de vuelta. Un beso.
    Inma

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  6. Yo también me pido un voluntario retiro campestre, aunque me temo que no va a poder ser, ooooohhhh. Te envidio un poco o mucho, ja, ja.

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